¿Qué diferencia hay entre las frutas secas y las desecadas?

Los frutos secos incluyen las nueces, avellanas, almendras, piñones o castañas, entre otros. Por otro lado, las frutas desecadas son frutas a las que se les ha eliminado una gran parte de su contenido en agua haciendo que sus nutrientes queden concentrados. Entre las frutas desecadas encontramos los orejones, los dátiles, las pasas de uvas, los higos, entre otros.

Tanto los frutos secos como las frutas desecadas o deshidratadas tienen un elevado aporte en calorías. Y su bajo contenido en agua hace que una pequeña cantidad de estos alimentos nos proporcionen mucha energía. Eso también supone una ventaja cuando queremos elegir alimentos que nos aporten mucha energía en poco volumen y además, resulten fáciles de llevar contigo.

Aunque ambos grupos de alimentos son muy energéticos, el tipo de nutrientes que nos aportan unos y otros son diferentes. Los frutos secos principalmente son una fuente de grasas (mayoritariamente insaturadas, es decir saludables) y proteínas. Aportan entre 540 y 700 kcal por cada 100 g (salvo las castañas). Además, se destaca su contenido en minerales como el potasio, magnesio, fósforo o calcio, vitaminas del grupo B, folato y vitamina E y fibra. Sin embargo las frutas desecadas tienen como ingrediente mayoritario los hidratos de carbono, principalmente azúcares. Por cada 100 g aportan entre 150 y 300 kcal. También poseen fibra, minerales (potasio, fósforo, magnesio, sodio y calcio) y vitaminas como la vitamina A.